Desde que mi hija empezó Educación infantil en un colegio público ha tenido la misma profesora. Una profesora algo exigente, pero cariñosa con los niños y que les educaba.

Personalmente nunca congenié con ella, pero la niña estaba contenta con ella, iba feliz al colegio, jugaba, aprendía, y se adaptó fenomenal a ella y a sus compañeros

Pues bien, hace cosa de un mes, la profesora se ha puesto enferma  y ha tenido que coger una larga baja, por lo que el colegio ha tenido que solicitar un nuevo docente para sustituirla.

Cuál es mi sorpresa, cuando mi hija que habitualmente no contaba nada del colegio, a no ser que le sonsacaras, empezó a llegar a casa contando infinidad de cosas de esta señora, una maestra de la vieja escuela, que educa con gritos y castigos, sin interés alguno por que los niños aprendan, y que no es capaz de controlar a unos niños de 5 y 6 años.

Unos castigos de la ajada tradición educativa: de pie contra la pared, castigado sin salir al recreo, sin derecho a jugar en los momentos de juego de clase…que  hasta pone negativos…negativos…pero  sobre que notas?

Señora profesora, ¡qué son niños de educación infantil, un ciclo que le recuerdo no tiene calificaciones, en el que tienen que aprender jugando ni es obligatorio, y mucho menos le está permitido poner negativos a nadie!

Esta señora, no para de comentar y propagar a los cuatro vientos que tiene una clase horrible, de niños indisciplinados, que mira tú por donde no se están quietos y hablan en clase. Vamos a ver, son niños de 5 años, ¿Qué espera?

Una clase, en la que sí, puede que haya dos o tres niños un poco más inquietos y traviesos, pero que están unidos, se apoyan mutuamente, y que puedo decir con pruebas fehacientes que son educados, obedientes y respetuosos. Por favor, si unas monitoras de un parque de bolas, son capaces de controlarlos perfectamente en un cumpleaños, donde precisamente están mucho más nerviosos, ¿cómo es posible que esta señora, que se supone que tiene formación y experiencia para ello, no sea capaz de hacerlo?.

Y yo me pregunto, ¿si alguien que se dedica a la docencia no puede enfrentarse, manejar y despertar el interés de unos niños tan pequeños, qué hace dando clase? No digo que sea fácil, yo no sabría hacerlo, pero precisamente por eso no me dedico a ello.

Si yo en mi trabajo me dedicará a gritar a mis compañeros, a mis superiores, o mis subordinados, y no fuese capaz de hacerlo bien, ni de motivar a la gente para que se implicara en el trabajo, sinceramente creo que a las pocas semanas estaría en la calle, pero claro, con una funcionaría agría y ajada, arraigada en su cómoda e inamovible posición hemos topado.

Desde que esta señora pasa 6 horas diarias con mi hija y sus compañeros, muchos de los niños de la clase, lloran antes de ir al cole cuando nunca lo habían hecho, otros han comenzado a tener pesadillas, mi hija ha empezado a hacerse pipi en la cama de nuevo….en fin que se detecta un problema, no créeis?

Hoy en una reunión de padres, una mamá  ha intentado  hacerle un comentario al respecto, y esta señora ha acabado faltando a esta mamá delante de todos los demás padres e incluso, poniendo en evidencia a su hija en este mismo foro público, tachándola de todo menos de bonita.

Por desgracia, no puedo acudir a estas interesantes reuniones de padres, ya que mi profesión, como la de prácticamente todas las mamás que trabajamos fuera de casa, no nos permite, perder toda una mañana de trabajo para acudir a una reunión a las 12 y media de la mañana.

Pero lo que tengo claro es que si hubiese estado y esta señora se hubiera dirigido a mí en este tono y propagado públicamente el supuesto comportamiento de mi hija, creo que la habría llevado de la oreja al despacho del director, por no decir algo más fuerte.

Hoy mi paciencia ha llegado a su fín. Y os aseguro, que no soy la típica madre que piensa que sus hijos son los más buenos que nunca hacen nada mal,  que no se les puede chistar…, ni mucho menos, entendería un grito puntual, un castigo esporádico por una causa justificada, y apoyaría a la profesora en todo lo que creyera que tiene justificación, ya creo tiene que hacerse respetar y que está complementando la educación y no solo la formación de nuestros hijos, pero no es el caso.

¡A mi hija no la grita ni dios, y mucho menos una proferucha anquilosada! ¡Si no sabe hacer su trabajo qué piense en jubiliarse o en irse de cajera al Carrefour, qué allí seguro que su cara amargada pasaría desapercibida entre otras muchas cajeras antipáticas!

Ahora viene lo complicado, mañana me voy a presentar en el colegio para tratar el tema con el jefe de estudios y ver qué solución puede dar al respecto. Lo que tengo claro es que ya no lo voy a dejar estar  pero claro, con la burocracia, la administración y la “escuela pública de calidad” hemos topado.

Así que ya os contaré en qué queda todo esto.

Pero lo que no podemos hacer es resignarnos cuando nos topamos con este tipo de profesores y profesoras, con la cantidad de profesionales excelentes, dedicados, comprometidos y con vocación que están deseando que les dejen hacer su trabajo, pero que por desgracia, no tienen una plaza, por este estancado y perpetuo sistema de funcionariado que no mide la meritocracia del día a día.

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About Author

Mamá de una niña 8 años, compaginando mi carrera profesional en Marketing con la maternidad. Aprendiendo cada día de mi pequeña lo que realmente importa en la vida.

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