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En busca del termómetro perfecto

Seguro que desde que nació vuestro bebé habéis comprado entre 3 y 5 termómetros o incluso más, y todos diferentes, porque parece que ninguno os funciona correctamente. Pues bien entre tantas opciones es difícil elegir y cómo en lo referente a nuestros hijos tratamos de no escatimar, siempre tendemos a decantarnos por los termómetros más caros, pensando que por ello tendrían que ser más precisos. Pues en este caso, puedo decir por experiencia que el precio no guarda ninguna relación con las excelencias del producto. Y creedme si os digo que me he llegado a gastar hasta 50€ por termómetro para acabar en el fondo del cajón.

niño-con-fiebreCuando un bebé o un niño está enfermo, queremos saber cuanto antes la temperatura que tiene y no siempre es fácil estar mucho tiempo esperando a que un termómetro tradicional nos de la lectura,entre otras cosas por la complejidad de mantener el termómetro en su sitio el tiempo necesario porque el niño no se dejará o no estará quieto. Por esta razón nuestra primera opción es decantarnos por termómetros ultrarápidos que den la medición en un tiempo récord.

Pues bien, por regla general estos termómetros nunca os van a dar la medición en ese tiempo  que prometen, pitarán aun cuando la temperatura no haya subido ni de 36. El truco está en dejarlos al menos 3 minutos más, ya que seguirá subiendo, y aun así tampoco tendremos mucha confianza en el resultado.

Luego intentaremos comprar un termómetro por infrarrojos, que parecen mucho más sofisticados, es decir podremos tomar la temperatura con solo acercar el termómetro a pocos centímetros de la sien; pues olvidaros, tampoco funcionan bien, ya que entre otras cosas, la temperatura ambiente les afecta o resultará imposible apuntar correctamente ya que el niño nunca se está quieto. Por lo tanto tampoco son una buena opción.

También están los termómetros de oído, pero claro, la temperatura del oído a veces es mucho más escandalosa y no tendremos muy claro, si fiarnos o no del resultado de la medición eso, si conseguimos que nuestro hijo se deje meter un artilugio dentro del oído o si conseguimos no hacerle daño al intentar ponérselo.

¿Y qué decir de los termómetros de chupete? Pues si `pensáis que es una idea revolucionaria deciros que no piquéis porque no valen ni de termómetro ni de chupete. Sólo deciros que mi hija lo usa para jugar con sus muñecos. No conseguimos ni una sola vez que nos subiera de 35, aunque finalmente resultara que la niña tenía en realidad  39 grados de temperatura

Pues bien, al final por desgracia, y según mi humilde experiencia, el termómetro tradicional sigue siendo el más preciso y,  aunque ya no sean de mercurio, que eran desde mi punto de vista los mejores, son los que más precisión nos dan. Yo al final siempre acabo recurriendo a él, después de haber tomado 5 mediciones previas, con mis cinco termómetros hipermodernos.

¿Qué opináis? ¿Tenéis algún termómetro que os haya dado buenos resultados? De una mamá en apuros  a otras, dejadnos un comentario si habéis conseguido encontrar alguno que si funcione.

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