Estos días se está hablando mucho de la conciliación con la vida familiar con la vida laboral.

El hecho de que la diputada de Podemos Carolina Bescansa haya llevado a su bebé al parlamento ha levantado bastante polémica. Se debate si realmente ha sido algo necesario, simplemente un gesto reivindicativo, o simplemente se ha tratado de una llamada de atención. Sinceramente, no voy a ser yo la que incremente más polémica. Cada uno es libre de pensar lo que quiera.

Yo solo voy a aportar mi visión sobre lo que pienso de la conciliación con la vida familiar. Desde mi punto de vista, hoy día la conciliación con la vida familiar es algo que está muy lejos de ser una realidad no solo por las leyes existentes, que limitan muchísimo la posibilidad de conciliar, sino por la todavía mentalidad arcaica de muchas empresas y empresarios, de jefes y jefas, de compañeros y compañeras…

Efectivamente, aunque complicado, y con la ley en la mano, si tienes un hijo puedes optar por varias alternativas para elegir pasar más tiempo con ellos.

Puedes optar por reducir tu jornada laboral o incluso pedir una excedencia e incluso, si tu empresa es dialogante y comprensiva, podrías pactar horas de teletrabajo o flexibilizar el horario a tus necesidades familiares.

Bien, supongamos que optas por una reducción de jornada. Esto lleva intrínseco una reducción salarial que puede ser considerable en función de las horas que decidas reducir, lo que para muchas familias puede ser insostenible.

Perfecto ahora puedo estar más tiempo con mis hijos pero no me llega para pagar la hipoteca, para vestirles o alimentarles correctamente. ¡Pues va a ser que casi prefiero verles menos y que tengan donde vivir o que encuentren comida en la nevera!

Vale, vale…no hagamos demagogia, quizá podamos permitirnos perder algo de salario y nos reducimos la jornada.

Veamos un posible panorama con el que te puedes encontrar si optas por esta opción para conciliar con la vida familiar tu trabajo.

Me reduzco la jornada y ahora trabajo menos horas en mi empresa, tengo menos disponibilidad para asistir a reuniones, ya no hago horas extras, más que nada por no sentirme algo estúpida, (trabajar las mismas horas que antes pero cobrando menos), lógicamente el volumen de trabajo no se reduce de manera proporcional a las horas que  he reducido por lo que empiezo a no ser igual de productiva que antes, mis compañeros pueden empezar a pensar que se están comiendo tus marrones y empiezan a chismorrear, mi jefe o mi jefa empiezan a dejar de contar contigo para ciertas cuestiones al principio incluso pensando que te hacen un favor, empiezas a perderte cosas del día a día en tu trabajo lo que te dificulta aún más tus tareas cuando si estás, y llega un momento en que te van relegando poco a poco y ya puedes despedirte de tu carrera profesional. Eso si habrás disfrutado de tus hijos.

Ahora veamos que pasa si decides pedir una excedencia. 

Dejo de cobrar íntegramente mi salario, me voy a casa y empiezo a disfrutar de lleno de las ventajas de ser madre a jornada completa, pero claro, como estás en casa a jornada completa, empiezas a trabajar de otro modo y encima sin cobrar: cocina limpia, plancha, haz las gestiones diarias, ve a la compra…en fin que al final empieza otra lucha conciliar la vida familiar con la vida de ama de casa…ya no sabes si  has salido de Malaga para meterte en Malagón….Así que decides que a es hora de replantearte la excedencia y recuperar tu puesto y te encuentras con que por recortes, reestructuraciones o vete tu a saber….tachán no pueden contratarte de nuevo…Pero eso sí,  estarás disfrutando de tus hijos.

Vale, venga… ni una cosa ni la otra, ¿por qué no hacemos teletrabajo?

Qué maravilla los primeros meses, en casa tranquila trabajando aprovechando mientras hablas con un cliente, a meter los platos en el lavaplatos, o la ropa en la lavadora, ya ni te arreglas, total si no me ve nadie en todo el día…además trabajas más horas todavía porque parece que como tienes la oficina en casa no ves el momento de cerrar, además…a ver si tu jefe va a pensar que no has trabajado por eso de estar en casa, así que tienes que demostrar aún más, por lo que al final cuando llegan tus hijos, les dices que esperen un poco que ya acabas, y pasan más horas y más horas….y al final acaba el día sin apenas haberles prestado atención. Eso sí, estarás en casa con la posibilidad de disfrutar de tus hijos…

En fin he plasmado unos panoramas muy extremistas y muchos papás y mamás han conseguido conciliar la vida familiar con la vida laboral, pero en general, suele ser bastante complicado.

Sinceramente por muchas leyes, por muchas medidas que se quieran tomar a nivel gubernamental, hay un hecho fundamental que no se puede cambiar desde el gobierno, que es la mentalidad de la sociedad. Aquí podéis acceder a las leyes actuales en materia de conciliación con la vida familiar: http://www.inmujer.gob.es/conoceDerechos/empleo/conciliacion/home.htm

Mientras se siga pensando dentro de las propias empresas que un padre o una madre que deciden estar en casa con sus hijos más horas, ya no puede ser igual de buenos en su trabajo, mientras los empresarios no faciliten que, por ejemplo, sus empleados puedan trabajar algunas horas en casa después del horario infantil o mientras no confien en que sus trabajadores realmente trabajan cuando están en casa…poco podemos hacer.

Mi conclusión, después de estas reflexiones, es que por desgracia hoy en día lo que llamamos conciliación sigue siendo una utopía para la mayoría, al final siempre tienes que elegir entre tu vida o  tu carrera.

Si optas por intentar conciliar sabrás que al menos por un tiempo, tu carrera profesional no avanzará o incluso podrás perder tu trabajo. Pero claro, si optas por no conciliar, por dedicar tus esfuerzos y tu tiempo a tu trabajo y a tu carrera profesional, tienes que saber que te estarás perdiendo gran parte de la infancia de tus hijos.

Todo en la vida es una elección, todo tiene un coste, la cuestión es que lo que decidas bien decidido está y que intentes no lamentarte después por la decisión tomada, ya que sea cual fuere, la tomaste por una razón, por que pensabas que era lo que te iba a hacer más feliz. Ojalá algún día podamos hablar realmente de conciliación con la vida familiar, y deje de ser una utopía.

¿Has tenido que enfrentarte a situaciones parecidas? ¿Qué has hecho para tú para intentar conciliar con tu vida familiar? Tus comentarios pueden ayudar a otras mamás y papás. Gracias por tus comentarios y si te  ha gustado este artículo compártelo en redes sociales.

 

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Sobre el Autor

Mamá de una niña de casi 7 años, compaginando mi carrera profesional en Marketing con la maternidad. Aprendiendo cada día de mi pequeña lo que realmente importa en la vida.

1 comentario

  1. Desgraciadamente las mujeres tenemos la de perder siempre.eligiendo trsbajo o hijos.si no tienes familiar k pueda ayudarte al final pierdes el trabajo como me paso a mi.

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